Retrato

      Institucional, familiar, empresarial. Hay mil modos y maneras de entender un retrato y una amplia variedad de contextos en los que es necesario que ese retrato lo haga un profesional.

     El retrato es uno de los géneros más antiguos en fotografía. El fotógrafo profesional no se limita a tomar la imagen de alguien con su cámara, sino que intenta aplicar toda su intuición artística a captar la personalidad del retratado y componer e iluminar la imagen de manera que el resultado final recupere lo que el fotógrafo vio en esa persona.

     La calidez de una mujer, la seguridad de un líder, el misterio de un personaje enigmático, la sabiduría de un anciano, la dulzura de una pareja de enamorados o la sencillez de un campesino, afloran a la imagen sólo cuando poseen un talento innato para posar ante una cámara o cuando existe, tras sus retratos, una buena dirección del fotógrafo.

     En el retrato se cuida la pose, el lenguaje corporal, la mirada. Pero también el entorno, a veces necesariamente neutro, para que no distraiga de la fuerza de carácter del modelo, y otras veces cargado también de expresividad y de elementos que nos cuenten cosas sobre el sujeto, lo enmarcan y completan el desvelamiento de su personalidad.